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Acústica para cine en casa y salón: diálogos claros y graves que no retumban

Por qué los diálogos se pierden y el subwoofer retumba en tu salón o tu sala de cine en casa, dónde van los paneles (en orden), dos combinaciones con precio y cómo hacer que no parezca un estudio.

Sala de cine privada con paneles en las paredes
Cine y home cinema · Recreación ilustrativa

Te has gastado el dinero en una buena tele o un proyector, una barra o un 5.1 y un subwoofer, y aun así subes el volumen para entender los diálogos, los vecinos se quejan del grave y las escenas de acción suenan a lata. No es el equipo. Es el salón: suelo duro, cristal, paredes desnudas y un sofá que es lo único blando de la habitación.

Los tres problemas de un salón

Los diálogos se pierden. La voz del altavoz central llega a tus oídos y, unos milisegundos después, llega otra vez rebotada en la pared lateral y en el techo. Dos voces casi iguales, desfasadas, y el cerebro deja de entender consonantes. Subir el volumen sube las dos.

La sala suena a vacía. En un salón de 25 m² con parqué y ventanales, el sonido tarda en apagarse más de lo que dura una sílaba. Es el eco de habitación vacía que oyes al dar una palmada. Cada efecto, cada frase, se monta sobre la cola de la anterior.

El grave retumba. El subwoofer excita las resonancias de la habitación: en una butaca el bombo aplasta y en la de al lado desaparece, y el zumbido se queda en el aire después de cada explosión. Eso no se arregla con el mando del sub.

Un salón no es un estudio: el objetivo es otro

En un estudio de mezcla se busca una sala muy seca. En un salón, no: tiene que seguir siendo una habitación donde se vive y se conversa. El punto que buscamos es un tiempo de reverberación en torno al medio segundo (algo menos en una sala de cine dedicada), lo justo para que las consonantes se separen y el grave se apague a tiempo, sin que la sala suene a cabina.

Eso significa que no hay que forrar nada. Una alfombra grande entre el sofá y la pantalla, unas cortinas con cuerpo y una librería llena ya hacen parte del trabajo. Los paneles van a los puntos concretos que la decoración no puede resolver.

Dónde van los paneles, en este orden

1. Primeras reflexiones laterales

Siéntate en tu sitio del sofá y que alguien deslice un espejo por la pared lateral: donde veas reflejado el altavoz frontal o el lateral de la pantalla, ahí va un panel. En las dos paredes. Es el cambio más grande para los diálogos y suelen ser dos Bye Bye Eco verticales, como dos cuadros.

2. La pared de detrás del sofá

Es la que devuelve el sonido «desde atrás» con el retraso justo para emborronarlo todo. Un Bye Bye Eco MAX detrás del sofá, o dos Bye Bye Eco a los lados, y la imagen sonora se queda delante, que es donde tiene que estar. Si el sofá está pegado a esa pared, aquí es donde más se nota.

3. Las esquinas frontales, si hay subwoofer

El grave se acumula en las esquinas. Una trampa de 16 cm en cada esquina de la pared de la pantalla, Baby Bass en salones y Bye Bye Bass en salas dedicadas, corta el zumbido que se queda tras cada golpe. Lo explicamos a fondo en la guía de trampas de graves.

4. El techo, entre la pantalla y el sofá

Opcional en salones con techo alto, importante en salas de cine con techo bajo. Un panel suspendido o colgado en horizontal sobre la mitad del recorrido corta la reflexión que más difumina las voces después de las laterales.

5. Detrás de la pantalla y los altavoces frontales

Si la pared de la pantalla es lisa y desnuda, un panel ancho detrás de cada altavoz frontal (o detrás de la barra) limpia el sonido directo. Va el último porque, en salones, esa pared suele tener el mueble de la tele, que ya rompe algo la reflexión.

Dos combinaciones con las que empezar

Salón de 20 a 25 m² con barra o 5.1

Cuatro paneles para las reflexiones laterales y la pared trasera, y dos trampas pequeñas para el subwoofer. Es el tratamiento que no se nota a la vista y sí al oído.

ModeloUnidadesImporte sin IVA
Bye Bye Eco4236 €
Baby Bass2139 €
Total orientativo375 €

Gama estándar, precios sin IVA, con precio de pack donde aplica. El IVA y el envío se añaden en el carrito. Pedir presupuesto para mi sala →

Sala de cine dedicada de 25 a 35 m²

Seis paneles en laterales y techo, dos trampas largas de suelo a techo en las esquinas frontales y dos paneles anchos en la pared trasera.

ModeloUnidadesImporte sin IVA
Bye Bye Eco6298,80 €
Bye Bye Bass2199 €
Bye Bye Eco MAX2178 €
Total orientativo675,80 €

Gama estándar, precios sin IVA, con precio de pack donde aplica. El IVA y el envío se añaden en el carrito. Pedir presupuesto para mi sala →

Los precios son los de la gama estándar en negro crudo; cada acabado tiene su precio en la ficha. La cantidad final depende del tamaño y de los materiales de tu sala: con las medidas y una foto te lo ajustamos.

Que no parezca un estudio: el acabado

La objeción de siempre es «no quiero que mi salón parezca un estudio». Lo entendemos, y por eso el panel se fabrica a mano con frente de tejido y bastidor, como un cuadro sin marco. En la gama estándar hay ocho tejidos de carta: negro crudo, blanco crudo, negro premium, gris oscuro, camel, azul, turquesa y rojo, y admitimos color personalizado bajo presupuesto.

Para una sala de cine dedicada, negro crudo o gris oscuro: no reflejan la luz de la pantalla y la sala «desaparece» en cuanto se apagan las luces. Para un salón, el truco es tratar los paneles como lo que son, piezas verticales a ambos lados de la tele o detrás del sofá, en el color de la pared para que se fundan o en el del sofá para que parezcan elegidos. Nadie tiene que ver que hay tratamiento acústico; solo notar que por fin se entiende la película.

Sin obra, y sin taladrar si no quieres

Los paneles se cuelgan en vertical; el cuelgue fácil es opcional y se instala en una tarde. Las trampas de esquina se pueden apoyar en el suelo cerrando el ángulo, sin un solo agujero. Y en un piso de alquiler están los paneles con ruedas, que se colocan al ver una película y se retiran después.

Lo que no hace falta

  • Tapizar todas las paredes: la sala queda muerta, incómoda, y el grave sigue igual.
  • Espuma piramidal: absorbe agudos, no toca el grave y en dos años se degrada.
  • «Difusores» decorativos de plástico de 3 cm: en un salón no hacen nada medible.
  • Poner paneles solo detrás del sofá y nada en los laterales: los diálogos siguen rebotando donde más importa.
  • Comprar un subwoofer más grande para «imponerse» a la sala. Cuanto más grave metes en una sala sin tratar, más retumba.

Los modelos

Del catálogo

¿Una sala de cine en casa o un salón que suena mal?

Mándanos las medidas, dónde están la pantalla, los altavoces y el sofá, y una foto. Te decimos qué paneles, cuántos y en qué color para que no se note el tratamiento.

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